INFOXICACIÓN: cuando tu discurso crea barreras

El término de infoxicación al que solemos estar acostumbrado fue un concepto que se lanzó por primera vez en el libro de “Future shock” por Alvin Toffler. El futurista escritor quiso hacernos ver allá por 1970 que la cantidad de cambios vertiginosos en la forma en la que vivimos, crearía una sociedad llena de desinformación y sobresaturación informativa, entre otros problemas. 

Volviendo al 2020, exactamente en medio de un caos pandémico, las marcas han seguido la tendencia de sumarse a crear contenidos para generar información y estar en un contacto continuo con el consumidor. Sin embargo, podemos observar cómo esa información se ha basado principalmente en tres términos característicos: positividad, abundancia y desinformación. 

El exceso de relatos positivos produce en la mente del consumidor el efecto contrario. Incluso puede relacionarse con el concepto anti publicidad. Recordamos un buen ejemplo de anti publicidad del post “Las 100 campañas de publicidad en TV que marcaron un antes y un después” https://www.eferson.es/las-100-campanas-de-publicidad-en-tv-que-marcaron-un-antes-y-un-despues/ . En este ejemplo que muestra la marca The independent en su anuncio “Letany” vemos cómo la sociedad está impuesta a una gran cantidad de reglas que se suelen transmitir en la información que consumimos de forma maquillada, incluso llegando a hacer ver que es algo favorable cuando realmente es contraproducente.

“Letany”. The independent. Agencia: Lowe Howard-Spink London. Inglaterra. 1998.

¿Qué produce una sobredosis de información? 

La sobresaturación de mensajes crea un rechazo y unas barreras simbióticas entre emisor y receptor. Esta desconexión puede convertirse en una costumbre y un aburrimiento que difícilmente puede ser revocado, aún creando contenidos de calidad e interesantes por la marca. 

En el cambio de era pudimos observar cómo las marcas, en su obsesión por lanzar mensajes publicitarios, creaba nuevas técnicas de transmisión como el famoso “brandend content”. Contenido que produce una marca para crear entretenimiento siempre que esté asociado a sus valores como marca. 

Este compromiso de marca de intentar crear una comunicación eficiente ha ido evolucionando de forma masiva y en abundancia. Esto ha llevado al consumidor a detectar cuándo un mensaje es informativo y cuándo es desinformativo. 

Como nos contaba Siddhartha en el famoso libro de Hermann Hesse, “había vivido la vida del mundo y de los placeres, pero sin formar parte de esa existencia”, las marcas deben ofrecer una información de calidad. Nos encontramos ante una nueva etapa de cambios que llama a gritos un cambio de paradigma, no solo social sino en el discurso de las marcas. 

No hay que olvidar que en esta época de crisis donde todos hemos sufrido, las marcas también. No hay que ocultar ni ser transparente, hay que ser tal y como eres. Mantener esa personalidad que se ha creado para tu marca, no temas a la evolución de supervivencia “darwinmarketiana”. 
Si nosotros ya no somos consumidores, sino personas sufriendo una crisis intentando llevarlo de la mejor forma posible. Una marca, también. Por lo que no esperes a sumarte a la ola informativa que ofrecen todas las marcas, ve a tu propio ritmo y crea tu propio contenido. No des lo que esperan recibir, dá lo que tu marca tiene que decir. ¿No es eso lo que atraía a tu público?